Para proteger la vía central de los microbios, es muy importante que se lave las manos con frecuencia, y que las limpie muy bien. Usted y cualquier persona que entre en contacto con usted deben seguir estos pasos:
- Mójense las manos con agua corriente limpia (fría o tibia). No usen agua caliente. Podría irritarle la piel si se lava las manos con frecuencia.
- Coloquen jabón suficiente como para cubrir toda la superficie de las manos, incluidos los dedos.
- Frótense las manos con fuerza durante al menos 20 segundos. Asegúrense de limpiar bien tanto el frente como la parte posterior de cada mano hasta la muñeca, los dedos y las uñas, y entre los dedos.
- Enjuáguense las manos con agua corriente limpia.
- Séquense bien las manos con una toalla de papel nueva (sin usar). No usen una toalla de tela ni ningún otro tipo de toalla reutilizable porque podría tener microbios.
- Usen la toalla de papel para cerrar el grifo y luego deséchenla. Si se encuentran en un cuarto de baño, usen también una toalla de papel para abrir la puerta; así evitarán tocar el picaporte.
Si no tiene agua y jabón, los desinfectantes para manos a base de alcohol son una buena opción para limpiarse las manos. El desinfectante tiene que tener al menos el 60 % de alcohol. Tenga en cuenta que el alcohol no destruye algunos microbios. Su equipo de atención médica puede responder las preguntas que tenga sobre cuándo usar desinfectante para manos, o cuándo es mejor lavarse con agua y jabón. Siga estos pasos:
- Coloque el desinfectante en la palma de una mano. (Lea el envase para ver instrucciones específicas).
- Frótese las manos con fuerza. Limpie el dorso de las manos, las palmas, el espacio entre los dedos y hasta las muñecas.
- Frote hasta que el desinfectante desaparezca y tenga las manos completamente secas.